miércoles, 15 de marzo de 2017

Actividad 2.1.

     Esta vez no había que publicar en el blog sino en el foro del curso, pero le estoy cogiendo el gusto a reflexionar y a guardar mi trabajo en el blog de modo que copiaré mi reflexión sobre el tema:

Educación de un nuevo gusto versus presión social

      No puedo estar más que de acuerdo con el tema “alimentación, un hecho cultural”. Sinceramente prefiero la comida tradicional, en mi caso castellano-andaluza. No es sólo por las bondades de la dieta mediterránea, ampliamente justificadas tanto en los contenidos del curso como en gran diversidad de estudios (https://es.wikipedia.org/wiki/Dieta_mediterr%C3%A1nea) sino porque como hemos visto en los contenidos “el gusto se educa” y el mio está muy educado. Con esto no quiero decir que esté “bien educado”, sino que por un lado tengo la suerte de vivir en un entorno rico en frutas y verduras por su clima. Es decir, prácticamente han elegido por mí que me guste la dieta mediterránea y que afortunada soy que se considera de las más sanas.

      El caso es que si realmente analizo a lo que me han acostumbrado en las comidas familiares, aún siendo dieta mediterránea, veo tremendas lagunas en cuanto a alimentación saludable se refiere, ya que los hábitos alimenticios de mi familia no componen una dieta equilibrada. Leo los datos sobre obesidad infantil (http://www.madrid.org/cs/Satellite?cid=1354464640548&pagename=PortalSalud%2FPage%2FPTSA_pintarContenidoFinal) y me pregunto cuanto hay de dietas de familias tan normalizadas como la mía y cuanto de todos esos nuevos productos (bollerias industriales, refinados, margarinas...).

      En mi casa se consumía por ejemplo proteína animal en cada comida, mi padre podía desayunar zurrapa de lomo, almorzar un estofado de carne, seguido de filetes empanados, merendar un bocadillo de jamón y cenar huevos fritos con chorizo, por poner un ejemplo. Por un lado mi “gusto” se ha educado en eso, y en el dulce frecuente. Mi reto es “comer contra mi gusto”, es decir, mi alimentación ha ido cambiando desde que salí de mi casa materna hace 20 años, “me gusta” todo lo malo para la salud, pero intento comer de forma racional con toda la información que tengo, y eso significa que estoy en constante reeducación del paladar (http://biografiadeunplato.com/reeducar-el-paladar/) y que muchísimas veces como sin el placer que me evocan las comidas, olores y sabores de mi casa materna. Para más “inri” tengo un padre diabético y una madre hipertensa, a los que están matando sus hábitos alimenticios y que son incapaces de cambiar a estas alturas de su vida.

      Con todo esto quiero llevar mi reflexión a la infancia, y la verdadera importancia que tiene lo que comen nuestros niños y niñas tanto en casa como en comedores escolares. Yo he tardado 20 años en que me guste una comida “sosa”, a mis hijos les encanta la comida con el verdadero sabor de sus componentes porque en raras ocasiones comen comida con sal. Esto es un simple ejemplo, evidentemente tod@s en casa comemos lo mismo, no es que ellos coman sin sal y nosotros con sal. Lo mismo con el azúcar refinado o los añadidos. Hemos encontrado un equilibrio familiar bastante más sano que mi hogar de origen y todos nuestros esfuerzos actuales desde que nacieron van dirigidos a “educarles el paladar” y re-educar el nuestro”. La gente se sorprende de lo pequeños que son mis hijos y la variedad/cantidad de frutas y verduras que comen con gusto, pero es que aunque sigamos las pautas para una alimentación saludable, al fin y al cabo somos “los raros” y sentimos una gran presión social. Hasta el punto de que en público comemos “mal” para sentirnos integrados (“mal” entendido, por ejemplo, como todo lo que dice este curso que no se debe hacer...jeje). Menos mal que lo llevamos con alegría y nos apuntamos al “a nadie le amarga un dulce”, pero me parece un elemento interesante para crear debates en el foro y por eso lo expongo en mi reflexión.
      
     Un último apunte, todo lo referente a comer sano se suele asociar a dietas de adelgazamiento, ya que estamos en la sociedad del “culto al cuerpo” y poca gente entiende el “culto a la salud”, este blog me hizo gracia porque plantea formas de resistir la presión social para que no comas sano, solo que está una vez mas relacionados con las dietas, pero os dejo el enlace: https://mamimaravilla.wordpress.com/2015/09/28/15-maneras-de-resistir-la-presion-para-no-comer-saludable/

     Y ahora sí, ¡a opinar compañer@s!

Rocío

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