Esta vez no había que publicar en el blog sino en el foro del curso, pero le estoy cogiendo el gusto a reflexionar y a guardar mi trabajo en el blog de modo que copiaré mi reflexión sobre el tema:
Educación de un nuevo gusto versus presión social
No puedo estar más
que de acuerdo con el tema “alimentación, un hecho cultural”.
Sinceramente prefiero la comida tradicional, en mi caso
castellano-andaluza. No es sólo por las bondades de la dieta
mediterránea, ampliamente justificadas tanto en los contenidos del
curso como en gran diversidad de estudios
(https://es.wikipedia.org/wiki/Dieta_mediterr%C3%A1nea)
sino porque como hemos visto en los contenidos “el gusto se educa”
y el mio está muy educado. Con esto no quiero decir que esté “bien
educado”, sino que por un lado tengo la suerte de vivir en un
entorno rico en frutas y verduras por su clima. Es decir,
prácticamente han elegido por mí que me guste la dieta mediterránea
y que afortunada soy que se considera de las más sanas.
El caso es que si
realmente analizo a lo que me han acostumbrado en las comidas
familiares, aún siendo dieta mediterránea, veo tremendas lagunas en
cuanto a alimentación saludable se refiere, ya que los hábitos
alimenticios de mi familia no componen una dieta equilibrada. Leo los
datos sobre obesidad infantil
(http://www.madrid.org/cs/Satellite?cid=1354464640548&pagename=PortalSalud%2FPage%2FPTSA_pintarContenidoFinal)
y me pregunto cuanto hay de dietas de familias tan normalizadas como
la mía y cuanto de todos esos nuevos productos (bollerias
industriales, refinados, margarinas...).
En mi casa se
consumía por ejemplo proteína animal en cada comida, mi padre podía
desayunar zurrapa de lomo, almorzar un estofado de carne, seguido de
filetes empanados, merendar un bocadillo de jamón y cenar huevos
fritos con chorizo, por poner un ejemplo. Por un lado mi “gusto”
se ha educado en eso, y en el dulce frecuente. Mi reto es “comer
contra mi gusto”, es decir, mi alimentación ha ido cambiando desde
que salí de mi casa materna hace 20 años, “me gusta” todo lo
malo para la salud, pero intento comer de forma racional con toda la
información que tengo, y eso significa que estoy en constante
reeducación del paladar
(http://biografiadeunplato.com/reeducar-el-paladar/)
y que muchísimas veces como sin el placer que me evocan las
comidas, olores y sabores de mi casa materna. Para más “inri”
tengo un padre diabético y una madre hipertensa, a los que están
matando sus hábitos alimenticios y que son incapaces de cambiar a
estas alturas de su vida.
Con todo esto
quiero llevar mi reflexión a la infancia, y la verdadera importancia
que tiene lo que comen nuestros niños y niñas tanto en casa como en
comedores escolares. Yo he tardado 20 años en que me guste una
comida “sosa”, a mis hijos les encanta la comida con el verdadero
sabor de sus componentes porque en raras ocasiones comen comida con
sal. Esto es un simple ejemplo, evidentemente tod@s
en casa comemos lo mismo, no es que ellos coman sin sal y nosotros
con sal. Lo mismo con el azúcar refinado o los añadidos. Hemos
encontrado un equilibrio familiar bastante más sano que mi hogar de
origen y todos nuestros esfuerzos actuales desde que nacieron van
dirigidos a “educarles el paladar” y re-educar el nuestro”. La
gente se sorprende de lo pequeños que son mis hijos y la
variedad/cantidad de frutas y verduras que comen con gusto, pero es
que aunque sigamos las pautas para una alimentación saludable, al
fin y al cabo somos “los raros” y sentimos una gran presión
social. Hasta el punto de que en público comemos “mal” para
sentirnos integrados (“mal” entendido, por ejemplo, como todo lo
que dice este curso que no se debe hacer...jeje). Menos mal que lo
llevamos con alegría y nos apuntamos al “a nadie le amarga un
dulce”, pero me parece un elemento interesante para crear debates
en el foro y por eso lo expongo en mi reflexión.
Un último
apunte, todo lo referente a comer sano se suele asociar a dietas de
adelgazamiento, ya que estamos en la sociedad del “culto al cuerpo”
y poca gente entiende el “culto a la salud”, este blog me hizo
gracia porque plantea formas de resistir la presión social para que
no comas sano, solo que está una vez mas relacionados con las
dietas, pero os dejo el enlace:
https://mamimaravilla.wordpress.com/2015/09/28/15-maneras-de-resistir-la-presion-para-no-comer-saludable/
Y ahora sí, ¡a
opinar compañer@s!
Rocío
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